Transitar y sanar el duelo perinatal

21 enero 2022

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Perder a un bebé puede ser una de las situaciones más dolorosas que vayas a atravesar en tu vida. Sobrevivir a un hijo, aunque este todavía no haya nacido, en definitiva, va contra nuestra naturaleza.

Además, el tabú que todavía rodea a estas pérdidas dificulta que puedas expresar lo que sientes y dificulta también que tengas un espacio para compartir esas emociones y el dolor. Por lo que gestionar el dolor y transitar el duelo de una manera adaptativa puede llegar a ser en muchos casos realmente difícil.

Te voy a explicar cómo trabajamos en terapia y te voy a explicar también algunas etapas por las que es necesario transcurrir para ayudar a que este duelo progrese de una manera sana.

En primer lugar, es necesario que sanes las heridas. Es decir, vivir la pérdida de un bebé que todavía no ha nacido o que acaba de nacer en ocasiones va unido a ciertas vivencias traumáticas. Por ejemplo ver que has sangrado cuando estas embarazada o llegar a una ecografía y que el ginecólogo te informe de que ya no hay latido o de que algo va mal, en estados más avanzados del embarazo puede ocurrir que hayas tenido que dar a luz a un bebé sin vida, o incluso que tengas que pasar por una cesárea tras la cual te quedas con la recuperación de una operación y con los brazos vacíos.

Por ello, en terapia primero vamos a ver si hay este tipo de situaciones traumáticas y mediante técnicas basadas en sanar el trauma, en mi caso siempre utilizo EMDR, vamos a procesar todo ello para eliminar el malestar que nos genera recordar estas situaciones.

Por otro lado, muchas veces vamos trabajando de manera simultánea ambas cosas, vamos a favorecer que este duelo se transite de la manera más sana y respetuosa posible.

Tanto los estudios como la práctica en la consulta, nos dice que se pueden ir atravesado ciertas etapas o fases y favorecer que la mujer o la pareja vaya atravesando esas fases, a su ritmo y con respeto, puede ayudar a que este duelo avance de manera adaptativa.

Te explico estas fases por si pueden ayudarte con tu duelo.

  • En primer lugar, la aceptación intelectual y emocional de la pérdida.

A veces, la mujer vuelve a casa sin bebé,con su vientre vacío y se le exige que vuelva a su vida normal en seguida, sin un espacio donde expresar y verbalizar lo ocurrido. Esto dificulta que se inicie el duelo y se bloquean las emociones.

Para poder comenzar ese duelo, a veces es necesaria la realización de rituales de despedida, cada mujer, cada pareja es un mundo y pueden tener una necesidad diferente, escribir una carta de despedida, cajas con recuerdo, un dibujo, un poema, hacerlo en un sitio especial, como buscar un parque, la montaña o la playa o un lugar que nos genera paz y bienestar. En ocasiones algunos padres han tenido la oportunidad de tener una cenizas o incluso realizar una despedida en el tanatorio donde compartir ese momento con otros familiares. Cada caso es un  mundo, pero este ritual de despedida es el primer paso necesario para aceptar lo sucedido y dar inicio al duelo por el bebé.

  • Elaborar el dolor de la pérdida

Bien, hemos aceptado la situación, pero eso te genera un dolor inmenso que a veces te resulta imposible gestionar. El objetivo es darle espacio y acompañarlo, dejarlo salir sin bloquearlo. En ocasiones puede resultar positivo encontrar un momento al día, por ejemplo cuando llegamos a casa después de trabajar y durante ese momento, hablar de lo sucedido, ponerle palabras, llorar, en definitiva sería dejar salir y expresar ese dolor en un entorno seguro y controlado, como puede ser nuestro hogar, junto a nuestra pareja. Bloquear el dolor y hacer como si no hubiera pasado nada, van a hacer que ese duelo se estanque y que el dolor no cambie.

  • Adaptarse al mundo sin él

Tarde o temprano es necesario volver al mundo, a nuestro día a día, pero es necesario hacerlo de manera progresiva, respetando el ritmo de cada persona y la progresión de su duelo. Volver demasiado pronto puede  hacer que bloquees ese duelo porque no tienes la capacidad para gestionar el dolor. A veces, cuando se nos exige volver tan rápido y no se nos da tiempo, nuestra única opción es la desconexión emocional. Aquí el acompañamiento es vital y durante esa etapa se puede iniciar el proceso de recoger y guardar objetos, desmontar la habitación del bebé si ya la teníamos preparada o simplemente guardar papeles médicos y ecografías.

Estar preparada para salir al mundo y afrontar comentarios de personas, a veces desafortunados o simplemente vacíos es importante. Los típicos, no te preocupes, esto es muy normal y le pasa a muchas mujeres, eres jóven y te volverás a quedar embazada, tines que alegrarte porque eso era porque el bebé no venía bien.

La culpa en esta etapa también necesita su espacio y también se debe gestionar. En esta etapa puede que empieces a tener pequeños momentos en los que haces vida normal, algo te hace gracia, o te sientes bien por algo que te ha pasado, y esa sensación de bienestar, o de reirte por algo, puede hacerte sentir que ya has olvidado a ese bebé o que no le estás haciendo el luto que se merece.

Y lo cierto es que nada más lejos de la realidad, tienes que volver a reirte, volver a sentirte bien, y eso no significa que no puedas recordar a ese bebé o no lo eches de menos con toda la fuerza de tu corazón.

  • Encontrar una conexión perdurable 

En esta última etapa buscamos poder darle al bebé un lugar único ,sano y privilegiado, que nos permita conectar con ese bebé cuando lo necesitemos. Depende de la situación y cada caso particular puede hacerse de una manera u otra. Si la familia ha esparcido las cenizas en una playa por ejemplo, ir de vez en cuando o en fechas señaladas a recordarlo o rememorarlo, puede ser reconfortante. No digo que no se pueda sentir pena o tristeza en esos momentos, es natural sentir esas emociones y es sano y bueno sentirlas, pero el hecho de darle ese espacio y ese momento especial, el nombrar al bebé y hacerle ese hueco en nuestras vidas y nuestras familias, es una manera bonita de recordarlo.

Cada mujer, cada pareja, cada familia transita por estas fases con un ritmo y de una forma particular y única. Respetar ese ritmo y las necesidades de cada persona es vital para transitar por un duelo sano.

Si tienes dudas o necesitas hacerme alguna pregunta, no dudes en escribirme. Estaré encantada de contestarte e intentar ayudarte.

Si has perdido a tu bebé, te mando un abrazo enorme y te acompaño en tu dolor.

Espero haberte ayudado.

Un abrazo enorme!!

Sandra Quiles

Sandra Quiles

Soy Sandra Quiles, psicóloga perinatal, mamá valiente y mujer soñadora, y no precisamente cada día en el mismo orden. Estoy al frente del Instituto de Bienestar Perinatal. Desde donde te ofrecemos recursos valiosos para ayudarte a maternar libremente y ofrecerte una red de apoyo y una tribu donde compartir con otras mamás únicas.

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