El miedo al parto se contagia

17 noviembre 2021

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Me llama la atención ver cómo muchas mujeres tienen un miedo muy intenso al parto debido a las historias que han escuchado de mujeres cercanas. 

Recuerdo las palabras de una paciente que explicaba: “Mi madre casi se muere cuando me tuvo a mí, se le quedó dentro un trozo de placenta y casi se muere de una infección, a mi hermana tuvieron que hacerle una cesárea de urgencia porque mi sobrina estaba sufriendo mucho con las contracciones, y a mi cuñada le hicieron tal raja ahí abajo que se le sigue escapando el pis cada vez que se ríe”.

Con tal panorama, lo sorprendente sería no tener miedo. A esta mujer, le habían estado repitiendo esas historias de parto constantemente, relatadas cuáles historias de terror.

Al final, consiguieron meterle miedo en el cuerpo y cuando se enteró de que estaba embarazada, dijo desde el primer minuto que quería una cesárea programada para evitar complicaciones. Eso le hacía tener una falsa sensación de control. Conforme fue avanzando el embarazo, la ansiedad se apoderó de ella y era tal el miedo que sentía que ya ni siquiera disfrutaba su embarazo.

Es curioso como, a la vez que perdemos tribu y llegamos a la edad de maternar sin haber visto o convivido el embarazo, parto y posparto de otras mujeres, los relatos que nos llegan a menudo son historias de terror, donde pasan cosas fatídicas y los médicos salvan situaciones y vidas constantemente.

La primera información que me llega acerca de la maternidad en mi vida, es el relato de mi parto que mi madre me narra. Ella lo vivió con miedo, con culpa, con inseguridad y así lo transmitía.

Quizá en mi caso, gracias a haber accedido a mucha información previa al embarazo, tuve claro que quería un parto totalmente contrario al de mi madre, sin intervenciones, incluso sin hospital, pero para la mayoría, optar por una cesárea es un recurso fácil para evitarse todas esas cosas que nos horrorizan como episiotomía, dolor, complicaciones, sufrimiento en el bebe, etc.

El miedo al dolor está muy extendido entre las mujeres, lo he visto en familiares, compañeras y amigas que hablaban del parto pensando únicamente en que fuera rápido y les doliera lo menos posible.

Durante mi embarazo, el confinamiento hizo que realizara la preparación al parto online y eso me dio la oportunidad de hacer dos, con dos profesionales diferentes.

En una de las preparaciones, el matrón seguía el modelo medicalizado e intervencionista y recuerdo que una embarazada del curso le preguntó que si podía aguantar sin epidural, lo iba a intentar, pero quería saber cuando era el punto máximo para poder pedirla, por si la necesitaba. La respuesta del matrón fue, con palabras textuales: “Chiquilla, ¿teniendo la epidural, qué necesidad tienes de pasar dolor?”

Quizá esa mujer quería intentar un parto natural, pero la contestación de este matrón la llevaría a ponerse la epidural cuando a lo mejor no la hubiera necesitado.

He de decir que dejé este curso a la mitad, sentía que sabiendo que daría a luz en casa, mucho no me iba a aportar.

En la otra preparación que hice, con otro enfoque totalmente diferente, nos enseñaron a ver el dolor como parte del proceso, como necesario, como una guía que nos enseñaría que necesitaríamos en cada momento del parto. No demonizan la epidural, está genial para quien la necesite, pero es una opción, que se puede elegir o no.

Es responsabilidad de los profesionales valorar e indagar un poco qué hay detrás de una mujer que directamente pide una cesárea programada y en todo caso derivarla al profesional competente, 

En el caso de esta mujer, trabajamos en terapia la narración de los partos de sus familiares, que ella había interiorizado de tal forma que los sentía como suyos, habiendo hecho suyo el trauma también.

Además, trabajamos el futuro, visualizando su parto y racionalizando cada situación, siendo consciente de que hay factores que no podía controlar, pero ofreciéndole recursos para ir adaptándose a cada situación que pudiera vivir.

Desde la psicología perinatal ayudamos a las mujeres a gestionar miedos y creencias y a modificarlas por otras más adecuadas y más sanas.

Sandra Quiles

Sandra Quiles

Soy Sandra Quiles, psicóloga perinatal, mamá valiente y mujer soñadora, y no precisamente cada día en el mismo orden. Estoy al frente del Instituto de Bienestar Perinatal. Desde donde te ofrecemos recursos valiosos para ayudarte a maternar libremente y ofrecerte una red de apoyo y una tribu donde compartir con otras mamás únicas.

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